Un rescate desesperado V

Una vez tomada la decisión de abortar el rescate comenzaba la operación para sacar a todo el equipo del campo base. 24 personas entre alpinistas españoles, americanos y porteadores pakistaníes estaban bloqueadas a 4500 metros de altura con mal tiempo asentado sobre la zona en forma de continuas lluvias y nevadas por encima de los 4800 metros. Las llamadas a altos cargos del ejército pakistaní se sucedían pero no era posible tener la certeza de que una evacuación aérea fuese viable. El mal tiempo continuaría durante los próximos tres días y las provisiones se reducían a una cena y un desayuno para todo el equipo. Luego, si tuviesen que continuar, vendría un duro ejercicio de racionamiento.

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Un rescate desesperado IV

En el momento en que escuchamos el sonido del helicóptero en el que venían los 2000 metros de cuerda enviados por Sebastián Álvaro y Iftikhar desde Skardu la situación en el campamento base era desesperada. Yo discutía con Fabrizio, los españoles discutían entre ellos sobre las posibilidades de un ataque sin el apoyo del americano y Chris y Dave intentaban ayudar en el escaso margen de movimiento que dejaban las órdenes de su jefe.

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Un rescate desesperado III

Terminamos de desayunar metidos todavía dentro de los sacos de dormir y abrimos la puerta de la tienda para mirar el cielo. Las estrellas brillaban por encima de la silueta oscura del Dedo Gordo del Ogro, no habia apenas viento y hacia levante se intuía una ligera claridad que recortaba los picos como un trazo de cuchillo.

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Un rescate desesperado II

A las 3 de la tarde del dia 13 de agosto aterrizabamos en el aeropuerto de Skardu Jordi Corominas, Jordi Tosas, Dani Ascaso, Jonatan Larrañaga y yo. Sobre la pista asfaltada a las afueras de la ciudad en medio de un valle horadado por la confluencia de los rios Indo y Shyok nos esperaban Sebastian Alvaro, Alvaro Novellon, Fabrizio Zangrilli, Dave Ohlson, Chris Szymiec, Iftikhar de la embajada española, Rabani de la agencia ATP y varios porteadores.

En unos minutos nos explicaron el plan de accion trazado por la gente de Skardu que habia estado en la montaña como Alvaro Novellon, Fabrizio y Ramon Portilla. Sebastian Alvaro dirigia la logistica y todo estaba preparado, en unos minutos un grupo liderado por Fabrizio (aclimatado a la altura, con gran experiencia en montañas del Himalaya y profesional de operaciones de rescate) con todos los porteadores de altura y dos miembros del equipo español saldrían en helicóptero hacia el campamento base. El buen tiempo continuaba en las montañas y habia que aprovechar cada minuto. Se decidio que fuesen Jonatan Larrañaga y Jordi Corominas, dos de los escaladores mas fuertes y mejor aclimatados del equipo de Pena Guara, los que montasen inmediatamente en el helicóptero. Mientras les veia salir en medio de la tremenda polvareda que levantaban las aspas del F17, pensaba en que hacia 120 horas que todo esto habia comenzado para nosotros. Jordi y Jonatan debian estar agotados al igual que yo pero a traves de las ventanillas de ojo de buey del helicoptero, podia ver sus rostros determinados a entrar en accion. Decidir que Jonatan y Corominas fuesen nuestros hombres de punta fue un acierto y con los dias demostraron que junto a Jordi Tosas eran los unicos capaces de moverse con cierta eficacia por encima de los 4500 metros. El resto del equipo nos arrastramos maltrechos al hotel Concordia donde se habia establecido la base de operaciones. Comimos un poco entre conversaciones de lugares y altitudes que no conociamos y nos fuimos a dormir. Caimos en la cama como arboles talados.

A las seis de la mañana del dia siguiente nos pusimos en marcha. Antes de bajar del helicóptero en la primera parada para repostar y ajustar el peso en dos viajes al enfrentarnos a mayor altura, ya sabiamos que el grupo en cabeza estaba retrasado. Varias cargas lanzadas dos dias antes desde el helicoptero habian caido sobre una laguna junto al campo base y todo el material se habia mojado. Varios porteadores habian dormido sin saco al igual que Fabrizio que paso la noche tiritando en una tienda de campaña. Parte del material de montaña habia quedado inutilizable (por suerte habia una gran cantidad de material duro), casi toda la ropa estaba mojada y la comida (pasta, pan, verduras, arroz, harina¦) flotaba desperdigada e inútil sobre las aguas tranquilas de la laguna a 4400 metros de altura.

Aterrizamos en un lugar llamado Bhenta en el margen derecho del glaciar de Biafo, una de las principales arterias del Karakorum. El Biafo tiene 61 kilometros de longitud por dos o tres de ancho. Su superficie de hielo es completamente lisa demarcada por las morrenas laterales. En el margen derecho del glaciar, en un intrincado sistema de valles laterales, se levanta el grupo del Latok con sus tres cumbres principales y un poco mas adelante hacia el Noroeste aparece el grupo del Ogro con sus puntas por encima de los 7000 metros. Yo había aprovechado todo el viaje y las paradas de aprovisionamiento de combustible para dormir. En el momento en que encontraba un lugar donde sentarme dormia, asi que cuando me despertaron para saltar rapidamente del helicoptero en Bhenta a 4200 metros en el corazon del Karakorum, rodeado de montañas de 6000 y 7000 metros, al pisar la superficie polvorienta del glaciar me senti un extraterrestre.

Habia una gran excitación en el grupo que nos esperaba, la gente iba y venia para hablar con el piloto, los 6 porteadores intentaban colarse en el aparato y las aspas continuaban girando a gran velocidad levantando un torbellino de polvo. El piloto habia accedido a llevar un grupo hasta el campamento base y el resto tendriamos que caminar 3 ó 4 horas. Dani Ascaso y Alvaro Novellon subieron en el F17 junto a cuatro porteadores y despegaron en el gigantesco helicoptero ruso del tamaño de un autobús escolar. El resto caminamos subiendo y bajando morrenas, buscando en el glaciar cubierto de sedimentos el camino mas sencillo hasta el campo base haciendo esfuerzos por regular el esfuerzo y la respiracion. En un primer valle lateral pudimos ver la pirámide del Latok III y la inconfundible arista japonesa que Alvaro y Oscar habian escalado por primera vez en estilo alpino tres años atrás. Fue entonces cuando visitaron el vecino Latok II y se plantearon la posibilidad de terminar hasta la cumbre la arista Noroeste que nunca habia sido completada en su integridad. La arista implica mas de 4000 metros de escalada tecnica y comprometida hasta una altura de 7108 metros. Es la via que habian escalado dando un paso mas en la historia del himalayismo español al completarla en un ataque rapido y alpino, cuando sufrieron el accidente a 6500 metros durante el descenso. Un pequeño fallo, una superficie nevada calentada por el sol con mala sustentación y Oscar estaba en el aire arrastrando a su compañero Alvaro en la caida.

En el campamento base nos esperaba Fabrizio con una sonrisa. Dani Ascaso, Alvaro Novellon, Jordi Corominas y Jonatan Larrañaga habian partido hacia la pared con varios porteadores y con la firme determinación de comenzar a fijar cuerda esa misma tarde hasta las primeras horas de la noche. Corominas y Jonatan dormirian en la base a 5000 metros y continuarian la labor durante la manana siguiente. Fabrizio nos recibio animado y nos explico como habian montado el campamento base en unas horas y organizaban los desperfectos causados por la caida del material en el agua desde una altura considerable. Jordi Tosas, Dave, Chris y yo intentabamos asimilar toda la información en poco tiempo para entender con mas claridad el plan de accion. Fabrizio nos explico que lo primero era ordenar el campamento base y ver la magnitud del desperfecto causado por el helicoptero y luego comenzariamos con la escalada. En su impecable gestion de la seguridad no estaba muy convencido de que Alvaro y Dani debiesen estar acercandose a los 5000 metros. Ambos estaban muy cansados por la escalada y el viaje. Tanto Jordi Tosas como yo optamos por la prudencia de ayudar en los preparativos del campo base, pasar una noche en altitud y ver como reaccionaban nuestros cuerpos. Lo ultimo que podiamos permitirnos era ponernos malos. Cuando ya teniamos preparadas todas las cargas para transportar al dia siguiente y el campamento estaba organizado aparecieron algunos porteadores. Luego llegaron Alvaro y Dani caminando muy despacio sobre la morrena, con el gesto contraido, la cerviz vencida y la mirada ausente de quien solo puede ya tumbarse y dejar que el sueño anestesie el maltrato fisico y la intensidad emocional.

Mi primera noche en el campamento base fue horrible. Consegui dormir dos horas cerca de la medianoche y la cabeza me dolia con tal fuerza que aunque estaba agotado no podia conciliar el sueño. El despertador sono a las cuatro de la manana y por su manera de moverse dentro del saco comprendi que Fabrizio tambien estaba muy cansado. No era solo una cuestion de altura sino que los ultimos dias habian sido muy intensos para todo el mundo. Mientras tomabamos un te dentro de la tienda con uno o dos grados bajo cero en el exterior, Fabrizio me explico otra vez su plan: subirian hasta el campamento de Jordi y Jonatan con todos los porteadores de altura, varios de bajura y la ayuda de Chris y Dave. Desde alli apoyarian al grupo español e intentarian llegar ese mismo dia hasta el collado. Volvimos a hablar sobre la seguridad y Fabrizio me hizo prometerle que hablaria con el equipo español para que calmasen sus animos y que lograse retenerles en el campamento base durante al menos los dos proximos dias. El intentaria que Jonatan y Corominas bajasen para descansar y si todo iba bien continuaria fijando hasta el collado a 5800 metros donde comenzaba la escalada mas tecnica. Todos sabiamos que solo Fabrizio podria enfrentarse a los ultimos mil metros de escalada hasta llegar a Oscar, era el unico aclimatado y con suficiente capacidad tecnica y experiencia en montaña para la ascension a mas de 6000 metros. Fabrizio era nuestra unica oportunidad.

Un rescate desesperado I

Cuando recibi la llamada de Dani Ascaso informandome del accidente de Oscar Pérez estaba comiendo en un restaurante de Arenas de Cabrales. Era una comida tardia y ansiosa de las que llegan tras un madrugon y muchas horas de camino en la montaÙŒna. Aquella maÙŒnana habiamos intentado escalar el Naranjo de Bulnes perdidos entre la niebla que mojaba las paredes. En el collado sobre la canal de la Celada encontramos a Simbad y a su padre que después de pasar la noche bajo una piedra, aguardaban estoicamente “Simbad soÙŽlo tiene 12 aÙŒnos- un claro entre las nubes para comenzar la ascensiÙŽon. Los cinco decidimos regresar y compartir el encuentro y el infortunio de la escalada con una buena comida.

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