Un rescate desesperado I
Publciado por simonelias - 18/08/09 a las 02:08:08 pmCuando recibi la llamada de Dani Ascaso informandome del accidente de Oscar Pérez estaba comiendo en un restaurante de Arenas de Cabrales. Era una comida tardia y ansiosa de las que llegan tras un madrugon y muchas horas de camino en la montaٌna. Aquella maٌnana habiamos intentado escalar el Naranjo de Bulnes perdidos entre la niebla que mojaba las paredes. En el collado sobre la canal de la Celada encontramos a Simbad y a su padre que después de pasar la noche bajo una piedra, aguardaban estoicamente –Simbad soَlo tiene 12 aٌnos- un claro entre las nubes para comenzar la ascensiَon. Los cinco decidimos regresar y compartir el encuentro y el infortunio de la escalada con una buena comida.
La llamada me produjo una gran sensaciَon de impotencia. La informaciَon no era clara y volvi a llamar a Dani para expresarle mi apoyo, mi disponibilidad y el deseo de ayudar en cualquier frente. Nos pusimos en camino de regreso hacia Logroٌno tan rapidamente como conocimos la noticia y mis amigos Jose Manuel y Kepa que me acompaٌnaban en la furgoneta se resignaban al silencio entrecortado por alarmantes llamadas telefَonicas. Oscar habia caido mas de cincuenta metros mientras descendia de la cumbre del Latok II (7.108m) en el Karakorum acompaٌnado de su amigo Alvaro Novellَon. Alvaro habia sido arrastrado unos metros en la caida y pasَo una noche insufrible en una gigantesca balanza en la que Oscar le arrastraba, colgado en el vacio, cada vez que él cedia por un momento la tensioَn. Tras unas horas pudo poner en marcha un sistema de autorescate y descendioَ el cuerpo maltrecho de Oscar hasta una repisa en la cara sur. Pasoَ la siguiente noche con él, le alimentoَ, le dio de beber y le dejَo con la moral alta intentando liarse un cigarrillo mientras Alvaro descendia en busca de ayuda. Abrigado con toda la ropa de la cordada y dos cartuchos y medio de gas, Oscar esperaba con una fractura en una pierna, otra en un brazo, congelaciones en las dos manos y escasas provisiones. Alvaro habia conseguido descender los mas de 2500 metros de pared con ayuda de un cordino y un trozo de cuerda de 40 metros hasta alcanzar el campamento base desde donde habia dado la alarma dos dias después del accidente. El descenso indemne –aunque con severas congelaciones en los dedos de las manos- de Alvaro en una montanٌa de estas dimensiones habia sido un milagro y sَolo otro un milagro podia salvar a Oscar. En la historia del alpinismo hay docenas de ejemplos irracionales de supervivencia por encima de los parametros normales de la resistencia humana. Si habia una oportunidad entre un millَon habia que intentarlo. Oscar, mas cerca de la vida o de la muerte, lo merecia. Alvaro también.
Rapidamente el dispositivo de rescate se puso en marcha. En el club Peٌna Guara de Huesca docenas de personas se movilizaron y comenzaron turnos de trabajo frente al teléfono para encontrar una soluciَon. Sebastian Alvaro que por casualidad se encontraba en Skardu a las puertas del Karakorum, estaba gestionando la logistica en Pakistan, en Huesca Lorenzo Hortas y Daniel Ascaso comenzaron a reunir un equipo de rescate ante la imposibilidad de encontrar a alguien en el Karakorum con la suficiente aclimatacioَn, fortaleza y destreza técnica como para intentar una ascensiَon semejante. La temporada en las montaٌnas del Karakorum estaba terminando y tan sَolo alguna expediciَon tardia cruzaba la polvorienta calle principal de Skardu con paso apresurado para conseguir un vuelo a Islamabad o un jeep con el que recorrer durante 19 horas la Karakorum Highway.
Ramَn Portilla, también en Skardu de camino al Laila Peak, pudo hacer un primer vuelo de reconocimiento en helicَoptero sin conseguir aterrizar en el campo base para sacar a Alvaro y a su cocinero de alli. Los pilotos pakistanies no estaban dispuestos a salirse de las estrictas normas militares ni un apice para ayudar. Ramَon certificَo la dificultad del rescate y las pocas posibilidades de que se pudiese realizar con éxito y seguridad. Fue entonces cuando aparecieron los americanos Fabrizio Zangrilli, Dave Ohlson y el canadiense Chris Szymiec, los tres terminaban una intensa temporada de tres meses como guias de montaٌa en el Karakorum y alcanzaban Sakardu agotados tras haber ascendido hasta 8300 metros en el K2 abriendo huella con nieve por la cintura. Al conocer la noticia y la necesidad inminente de ayuda se unieron al dispositivo de rescate. Con la llegada de los americanos, alpinistas fuertes y aclimatados para la parte superior de la pared, y la idea de un grupo de espanٌoles para trabajar entre 4000 y 6000 metros, en Penٌa Guara comenzaron la titanica empresa de sacar a Oscar de la pared.
Jordi Corominas, Jonatan Larranٌaga y Jordi Tosas llevaban dos meses trabajando en los Alpes, los tres son grandes alpinistas, fuertes y con una excelente capacidad técnica. Ademas los Jordis y Jonatan son amigos cercanos de Dani y forman un grupo homogéneo y disciplinado. Su profesion de guias de montaٌna, su previa aclimataciَon –aunque escasa para las paredes del Himalaya- y su experiencia en cientos de escaladas técnicas en todas las alturas, hacian de ellos el mejor equipo que se podia soٌnar conseguir en tan sَolo 24 horas. Jordi Corominas y Jordi Tosas han pasado varios dias de sus vidas por encima de los ocho mil metros y junto a Jonatan Larraٌnaga conducian en una cuenta atras desde Chamonix hacia el Karakorum.
Yo era consciente de mi escasa aclimataciَon (soَlo habia pasado una semana en los Alpes con pocos momentos por encima de los 4000 metros) pero mi ayuda podria ser valida en el campamento base, en los porteos o en la logistica. Hace 14 aٌnos que pasé mi primera noche a la intemperie tiritando en la repisa de una pared junto a Dani Ascaso y desde entonces nuestros caminos han sido paralelos. Mi intenciَon de ayudar era firme y rapidamente cerramos un equipo de buenos amigos de gran confianza personal y alpinistica.
Aquella primera noche haciendo apresuradamente la maleta fue la mas dura. Llamé a mi hermano para que me acompaٌnase en esas horas largas y amargas. A las dos de la maٌana tomabamos café en un banco cercano a mi casa, espaciando la conversaciَn con grandes silencios en los que nuestras mentes iban una y otra vez a la repisa a 6500 metros donde Oscar agonizaba. Aquella noche lloré a Oscar mientras mi hermano me ayudaba con las botas, los crampones y los pares de calcetines. Cuando salioَ el sol, le di un fuerte abrazo a Martin que me miraba con los ojos enrojecidos, fui a ver a mi madre y sali conduciendo para Huesca mientras anulaba los compromisos de las tres prَoximas semanas.
Al dia siguiente, inmerso en una gran confusiَon producida por la falta de informaciَon, la intensidad emocional y las horas sin dormir, entrabamos por la puerta corredera de la Terminal T4 en el aeropuerto de Barajas. Jordi Corominas, Dani Ascaso, Jordi Tosas y Jonatan Larranٌaga arrastraban sus petates con la misma cara de preocupacioَn y cansancio.
El viaje fue interminable. Pasamos toda la noche en Londres para trasladarnos de un aeropuerto a otro y para cuando alcanzamos el hotel, sَolo nos quedaban tres horas de suenٌo incoَmodo y sudoroso antes de coger el siguiente aviَon. La prَxima escala fue en Doha, capital del Emirato Arabe de Qatar, donde el esplendor y el lujo nos abrumaron. Desfilabamos entre los jeques, contrastando nuestras sombras circunspectas con el brillo de los relojes de oro y las estilograficas Mont Blanc, perdidos en este escenario de confort improvisado en medio del desierto. Unas horas mas tarde aterrizamos en Islamabad donde nos esperaban dos miembros de la Embajada Espanٌola en Pakistan. Las reuniones se sucedieron desde las cinco de la manٌana hora local hasta que llamaron a embarcar el vuelo de Skardu. El equipo de rescate se tambaleaba en las sillas del restaurante mientras consumiamos largas tazas de café para mantenernos despiertos. Ya habiamos perdido la cuenta de las noches sin dormir.
El vuelo de Skardu se habia suspendido y buscabamos soluciones con dos o tres personas pegadas a sus teléfonos moَviles hablando en inglés o en Urdu. El teléfono ha sido durante estos dias la herramienta, por desgracia, mas utilizada. Los improvistos se sucedian y la falta de informaciَon iba contrastando en una situaciَn cada vez mas complicada y caَotica. Unas horas después volabamos en un helicَptero F 17 del ejército pakistani a lo largo del canoٌَn del rio Indo. Al fondo se adivinaban las montaٌnas y la primera silueta del Nanga Parbat. Hablaba con el piloto en inglés a través de unos cascos para protegernos del ruido ensordecedor de los motores y observaba incَomodo las colinas cercanas sabiendo que viajabamos por un pais en guerra. Todos los periَdicos que habia leido en el aviَon hablaban de la fuerte ofensiva del ejército pakistani sobre los talibanes de las montanٌas del Karakorum. Cerré un momento los ojos e intenté no pensar. Después de todo hacia varios dias que no pensaba, sَolo me dejaba arrastrar por un movimiento impulsivo como si mi cuerpo respondiese a una constante sacudida.
-Disculpen la falta de acentos en algunas palabras por la conversion al urdu del texto-
21 Comentarios »
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Simplemente… sois héroes.
Gracias por emocionarnos, por luchar y por dar toda una lección de solidaridad como la que habéis dado. Mucho ánimo y a tirar para delante.
Gracias,
Comentario por Dig Alpes — Agosto 18, 2009 #
Todo lo que he leido hasta el momento les honra a todos los que han participado de una u otra manera en el intento de rescate. Sólo puedo expresar mi admiración por el trabajo, la entrega y los valores implicados en esta tragedia. Soy de Canarias, pero casualmente estuve ese domingo (16) delante del club Peña Guara, despues de pasar unos dias en el Pirineo…y se me encogió el corazón al cruzarme con los que allí estaban. Mucho ánimo a todos y adelante…
Comentario por Sonia — Agosto 18, 2009 #
Hola Simón! Desde La Almolda, en el corazón de los Monegros, mi familia y un servidor hemos seguido con angustia las horas que iban pasando en vano en el fallido rescate de Oscar. Cuando vi que ibas para allá, no se por que, un atisbo de luz se abrió en la noche monegrina, mientras rogábamos a las Perseidas, a San Lorenzo y a todo bicho viviente que os diera fuerzas tanto a vosotros como a Oscar para salir de ese brete.
Nada mas, quería saludarte. Cuando estés unos días por Lgr, llámame y nos vemos un rato.
Una abrazo, Jorge
Comentario por Jorge "Reverendo" Gascón — Agosto 18, 2009 #
Deseo expresar mi afecto y admiración por Simón y todos los que se han movilizado en auxilio de Oscar Pérez.
Sin embargo, hago pública mi indignación por el insidioso artículo de César Pérez de Tudela que apareció
ayer lunes 17 en el diario “El Mundo”.
Pérez de Tudela descalifica al equipo de rescate y, de paso, arremete contra Carlos Soria, con motivo de la desaparición en el G II del alpinista Luis M. Barberó.
Señor Pérez de Tudela : Usted tiene demasiados episodios oscuros, auténticos “agujeros negros” como para permitirse criticar a nadie.
Comentario por Jesús Vallés Gracia — Agosto 18, 2009 #
Hola Simón, tanto Gorka como yo hemos seguido muy de cerca y con mucha emoción las noticias que iban llegando sobre el rescate de Oscar.
De verdad que con tipos como vosotros el mundo es mucho mejor.
Un abrazo, Reyes.
Comentario por Reyes — Agosto 18, 2009 #
El deseo:
ese esquivo inalcanzable.
La lucha:
la sin razon de un ideal.
Lo habeis dado todo,un abrazo para todos.
Comentario por dalomismo — Agosto 19, 2009 #
Lo que habéis intentado era desesperadamente difícil, pero lo habéis intentado. Nunca ninguno de nosotros podremos valorar el esfuerzo personal que habéis tenido que hacer estos días.
Fácilmente ahora sufriréis un bajón físico y psíquico, no os extrañe.
Por mi parte, intentaré ahorrar unos cuantos euros para poder contratarte para una escapada cualquiera y así aportar algo a vuestra maltrecha economía.
Sois terriblemente admirables.
Comentario por Juan O. — Agosto 19, 2009 #
Enhorabuena por vuestro trabajo, Simón, a pesar de que no ha podido ser. Seguiré leyéndote con avidez.
Comentario por Luis E. Cristóbal — Agosto 19, 2009 #
Hola Simón, nos conocimos en la Gite Etape la Tapia en Chamonix, hace unos 7-8 años, estaba con mi mujer Ana , éramos de Madrid coincidimos algunos días allí ( no creo que me recuerdes), también estaban Corominas, J.Larrañaga y alojado cerca J.Tosas.., bueno el caso.., es que te escribo para darte mi mas sinceras GRACIAS y mi gratitud, al acudir en ayuda de Oscar y Alvaro ( éste amigo personal de Alcobendas de nuestro club Candás) han sido unos días de miedo, preocupación pero también de esperanza…, todos nos dábamso ánimos…,
sé que habéis hecho lo humanamente posible y más dadas las circunstancias…,
y sé que la profunda tristeza que nos invade aquí es la vuestra…,
El alpinismo a éste altísimo nivel a veces nos muestra su cara más cruel…, sólo me incomoda una cosa que los buenos de Oscar y “el alvarito”, se hayan hecho “famosos” y “mediaticos” muy a su pesar me consta…, a raíz del accidente y no por sus notables actividades.., éste país nuestro “sigue sin saber de que va esto de subir montañas” …
y la noticia que por un lado nos interesaba que fuera mediatica…, para el tema de la ayuda al más alto nivel en la memoria colectiva de la gente.., me da la impresión que cala como que “quien mandará meterse a la gente en esos sitios”…, hay que ver ahora lo dejan ahí arriba…, y quién paga esos rescates…, etc…, etc…, te asegura que he tenido que oírlo…
bueno nada mas , como ya he manifestado a Ana y a la hermana de Alvaro y a Peña Guara, solo deseo que Oscar esté ahí arriba en Paz y sintiéndose orgulloso de todos vosotros..,
Gracias, muchas gracias por ayudarles y un muy fuerte abrazo…
Pd: si estás con Alvarito dale un abrazo de parte de Mario ( el cabeziss)
Comentario por mario — Agosto 19, 2009 #
Simón,
Quiero trasladarte mi más sincero agradecimiento por hacer constatable, a través de tus acciones, la enorme camaradería que existe entre esta “rara avis” que son los montañeros. No es fácil ponerlo todo a disposición del otro. Si es necesario, hasta la propia vida. Ese desapego a lo propio, esa plena disposición a la ayuda, os hace admirables. Gracias a los Jordis, a Jonatan y a ti, Simón, por vuestra disposición hacia el de enfrente que se encuentra en aprietos, incluso a sabiendas que todo el esfuerzo será, seguramente, en vano.
Comentario por Jose "Soriano" — Agosto 19, 2009 #
Me ha conmovido tu relato, que pena que no lograrais vuestro objetivo. Seguro que vuestro compañero, esté donde esté, agradecerá vuestro titánico esfuerzo. Un saludo
Comentario por Jesús — Agosto 19, 2009 #
gracias a todos por vuestro apoyo durante estos dias. El telefono no ha parado de sonar con mensajes de animo y energia. Los chicos llegan en un rato y se los transmitire. El mundo esta lleno de buena gente.
Comentario por simonelias — Agosto 19, 2009 #
Tan lejos y tan cerca como siento la montaña, tan inabarcable como es para mí, aunque soñada. Tantas noticias emotivas que nos han llegado desde allí, tanta profundidad en los actos en los que os habéis aventurado con la ansiada pretensión de rescatar a un amigo poniendo vuestro ser íntegramente para ese fin.
La montaña exige fortaleza física y fortaleza psíquica, mucha fortaleza psíquica; y decisiones rápidas y a veces intuitivas por el contacto superviviente con la tierra.
Me cuesta leer las noticias y tus palabras sobre el rescate de Óscar sin emocionarme. Me intento poner en vuestra piel y solo os puedo enviar ánimos con cariño, y daros de corazón las gracias por vuestra gratitud y amor hacia la vida ajena. Sigo creyendo que hay personas buenas en el mundo.
Un abrazo desde Logroño
Comentario por Irene — Agosto 19, 2009 #
Solo decir a Simón y el resto de los ALPINISTAS que habéis dado todo lo que teníais dentro para ayudar en una misión casi imposible: gracias por la lección que nos habéis dado.
Un anónimo abrazo muy fuerte todos.
Comentario por Víctor M. del Alamo — Agosto 19, 2009 #
Hola Simón!
También nosotros hemos seguido minuto a minuto, con los pelos de punta, este dramático suceso.
Gracias por compartir con todos nosotros esas incertidumbres.
Estábamos muy preocupados por ti, por todo el equipo de rescate y también por tu hermano Martín que él sabrá lo que ha pasado.
Hace tiempo me preguntaron, en dos ocasiones, si es cierto que en la montaña no nos ayudamos los unos a los otros, creo y espero que a esas personas y a muchas más, con esto se les ha respondido a su pregunta.
Gracias por todo vuestro esfuerzo, seguramente que Oscar estará eternamente agradecido.
Comentario por Manolo y Cristina — Agosto 19, 2009 #
Hola Simón, tu no me conoces, yo hasta ahora lo justo, de artículos en los que nos haceis soñar. A partir de ahora si que te conozco un poco más y te felicito a ti y a todos los que habeis dado ese paso de arriesgar todo por alguien en apuros. Más vale que queda gente como vosotros en el mundo. Un abrazo y no cambieis nunca. Ah! tampoco hagais mucho caso de las críticas que seguro habrá, porque nadie, nadie, puede llegar a imaginar lo que habeis pasado, esfuerzo, estres, miedos, tensión, impotencia, angustia, desesperación, tristeza, soledad.
Animo campeones!!!!
Comentario por Xabier — Agosto 20, 2009 #
Simón, lo único que os podemos decir desde Huesca es GRACIAS.
Como tú bien dices, el mundo está lleno de buena gente y los detalles que habéis tenido vosotros (y otros tantos) estos días son de los que de verdad valen la pena.
Un abrazo desde Huesca
Comentario por Nacho — Agosto 20, 2009 #
gente como tú, como tus compañeros……demuestra vuestra grandeza, grandeza que vale más que todo el oro del mundo, grandeza que no se mide en palabras sino en hechos como el dejarlo todo para ir al Latok al rescate……… plas plas plas plas
si toda la gente tuviera vuestra grandeza humana, el mundo sería diferente………..
Comentario por daniel — Agosto 20, 2009 #
Hermoso relato de solidaridad humana que, sin embargo, no tuvo final feliz. Debería existir, para estos casos, un protocolo de urgencia inmediato que agilizara el rescate a la mayor brevedad. Era complicadísimo, humanamente imposible, pero si había una mínima posibilidad había que intentarlo. Creo que hubo descoordinación, poca y tardía implicación gubernamental, escaso eco en los medios de comunicación que, cuando dramatizan situaciones, – ¡Y mira que la de Óscar era dramática! – consiguen remover cielos y tierra. Y luego la lejanía, un país en guerra como tú dices, el cambio de tiempo…Se dejaron pasar demasiados días, se perdieron horas vitales, y quizá ni con eso se hubiera podido salvar a Óscar.
Esta historia de muerte y lucha en la montaña me ha conmovido.
No te conozco, pero espero que te llegue mi abrazo
Comentario por José Luis Muñoz — Agosto 20, 2009 #
murio haciendo lo que le gustaba, murio feliz, hay muchos heroes por el mundo, no solo montañeros
DEP
Comentario por javier — Agosto 20, 2009 #
[...] El accidente de Óscar Pérez en el Latok II y la puesta en marcha de su operativo de rescate han sido la noticia del verano. Más allá de la valoración de este tipo de desafortunados acontecimientos representándonos en la opinión pública, ha sido uno de los momentos más difíciles del año. Fue difícil intervenir en esta aventura improbable, pero fue mucho más duro regresar y sentir cómo lo que acabábamos de vivir iba abriendo un pozo oscuro dentro de nosotros. Cuando estábamos allí no teníamos tiempo para el dolor, hoy todavía queda abierta parte de la herida que deja ver a través del cuerpo lo vulnerables que somos. http://simonelias.desnivel.com/blogs/2009/08/18/un-rescate-desesperado-i/ [...]
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