Un rescate desesperado III
Publciado por simonelias - 21/08/09 a las 10:08:36 amTerminamos de desayunar metidos todavía dentro de los sacos de dormir y abrimos la puerta de la tienda para mirar el cielo. Las estrellas brillaban por encima de la silueta oscura del Dedo Gordo del Ogro, no habia apenas viento y hacia levante se intuía una ligera claridad que recortaba los picos como un trazo de cuchillo.
Fabrizio salió de la tienda y comenzamos a desmontar el campamento. Necesitábamos todas las tiendas de ataque en el collado a 5800 metros y sólo en la que descansaban Dani y Alvaro quedaría en pie. Fabrizio consideró que era mejor dejar descansar a los chicos, 5 tiendas serían suficientes para todo el equipo por encima de los 6000 metros. Los porteadores de altura todavía dormían cuando llegamos a la tienda comedor y hubo que gritar varias veces antes de que saliesen de debajo de sus mantas y comenzasen a moverse muy despacio entre los montones de botas y mochilas que se adivinaban en la penumbra del amanecer. Chris y Dave ya estaban preparados así que los tres americanos con Fabrizio a la cabeza comenzaron a aproximarse al campamento de altura.
En ese momento también Jonatan y Corominas se desperezaban en su tienda a 5000 metros al pie de las laderas de nieve que llevaban al collado. El día anterior habían fijado 400 metros de cuerda hasta las últimas luces del atardecer y su objetivo era fijar todo el material que quedaba después del porteo multitudinario del día anterior: 400 metros más de cuerda y lo que trajesen los americanos.
En el campamento base los porteadores terminaban de desayudar el espeso té negro con leche y azúcar y pudieron comer algunas tortas de harina que habían sobrado de la cena. Luego se repartieron las cargas a lo largo de una lenta ceremonia que me desesperaba. El tono de la conversación entre los porteadores baltís se fue elevando hasta convertirse en una gran discusión y finalmente en una pelea. Uno de los porteadores mas jóvenes no estaba de acuerdo con su peso y empezó a soltar puñetazos mientras sus compañeros le sujetaban, gritaban y levantaban los brazos intentando esquivar los golpes. Finalmente empujaron al rebelde a la tienda cocina donde le calmaron con otro vaso de té. Yo observaba la situación desde la distancia mientras buscaba los primeros rayos de sol en la morrena e intentaba ordenar lo que estaba ocurriendo. No entendía muy bien porqué los porteadores se estaban peleando. Había tantas cosas en marcha, tanta energía en movimiento que era imposible controlarla. Todo el mundo en el campamento estaba muy nervioso.
Poco a poco el verde de los prados encogidos entre las morrenas cobro vida y el sol fue llegando hasta las tiendas. Jonatan Larrañaga y Jordi Corominas estaban a 5600 metros acompañados de dos porteadores de altura huyendo de ese mismo sol que a mí me reconfortaba en el campo base. El equipo americano había alcanzado el campamento sobre el glaciar a 5000 metros. Casi dos mil metros por encima, en una repisa de la cara sur descansaba el cuerpo de Óscar dentro de dos sacos de dormir con las manos hinchadas e inservibles. Mientras nosotros avanzábamos frustrados e incapaces de entender lo que estaba ocurriendo, él se dejaba acariciar por la bonanza de los primeros rayos de sol y miraba tranquilo a sus amigos que estaban tan cerca para compartir aquel momento maravilloso.
Fabrizio comenzó la ascensión de las cuerdas fijas con 5 porteadores de altura. Eran hombres fuertes, reclutados al final de la temporada con varias cumbres de ocho mil metros a sus espaldas. El plan de Fabrizio era que él continuaría la ascensión por encima de los 6000 metros con todos los porteadores de altura mientras nosotros descansábamos en el campo base dispuestos a ayudar en los últimos metros y en el descenso del herido. La aclimatación había seleccionado quiénes eran válidos para trabajar entre 5000 y 6000 metros o quienes cómo yo sólo valíamos para ayudar en la logística por debajo de los 4500. El plan parecía efectivo y pensándolo con frialdad era el único que teníamos: si Fabrizio no cruzaba la barrera de los 6000 metros no existía ninguna oportunidad. Un poco más tarde, con el sol iluminando todo el glaciar, dormitaba en la puerta de la tienda de Dani y Alvaro esperando oír algún ruido para poder hablar con ellos y compartir mi preocupación. Pensé que había demasiada presión sobre Fabrizio. Era imposible que un hombre solo y cansado liderase una escalada que había permanecido inexpugnable durante décadas.
Cuando Jonatan y Corominas terminaron el cuarto rollo de cuerda de doscientos metros y ocho milímetros que estaban colocando, comenzaron el descenso. Uno de los porteadores de altura del equipo americano ya les había alcanzado pero no traía más cuerda. Chris y Dave habían regresado al campamento base y Fabrizio era un punto al comienzo de la instalación, pero con las cuerdas ya tendidas en poco más de una hora estaría ganando terreno a la montaña. Cuando se cruzó con Jonatan y Corominas comentaron que la arista era mucho más larga de lo que habían estimado y que necesitarían más cuerda. Fabrizio llamo a Sebastián Álvaro en Skardu con su teléfono satélite y le apresuro para conseguir 2000 metros más. Sólo con 4000 metros de cuerda en total, se podría acceder hasta la arista a 6500 metros y descender hacia la vertiente Sur el ultimo tramo vertical hasta la repisa. Jordi y Jonatan prosiguieron el descenso y Fabrizio continuó un par de metros por encima del último punto instalado. El calor era sofocante en esa caldera a 5700 metros totalmente rodeada de hielo y la nieve se humedecía haciendo que las piernas del escalador se hundiesen hasta la altura de las rodillas. Fabrizio avanzó sin mucha esperanza pese a que casi podía ver la cara Norte de la montaña por encima del collado. Cada paso debía asentar firmemente un pie y hacer mas superficie de apoyo con la rodilla para no hundirse aun más en la nieve cuando intentaba dar una zancada. Muchas cosas pasaron por la cabeza de Fabrizio durante esa larga agonía para avanzar un par de metros, pero el cansancio y la visión de los 1000 metros de travesía horizontal hasta el comienzo de la arista Noroeste y los mil metros que continuaban sobre una arista de hielo y luego roca vertical, le terminaron por ayudar a decidirse. Este rescate era una locura. Óscar está demasiado lejos y nuestras fuerzas están consumidas, pensó Fabrizio y llamó a todos sus porteadores para organizar la retirada.
Mientras tanto en el campamento base se vivían momentos de gran desconcierto. Fabrizio había dado la orden de descender y nos lo había comunicado por radio a Dave y a mi. Corominas y Jonatan explicarian al grupo porque se habia decidido abandonar, nosotros no debiamos decir nada. Asumimos la noticia en silencio como quien recibe un golpe esperado desde hace tiempo y regresamos al campamento caminando cabizbajos por la morrena. Fue difícil guardar silencio y no compartir con el resto del equipo nuestra frustración pero juzgamos que Jonatan y Jordi que venían de la montana y que conocían perfectamente la situación eran los adecuados para comunicar al resto que tras un consenso entre los escaladores de punta el rescate se daba por finalizado.
Cuando alcanzaron el campo base yo estaba durmiendo en la tienda de la cocina y pude oír sus voces como un susurro muy lejano que me sacaba del confort del sueño. Me había escondido debajo del saco como un niño miedoso que no quiere sacar la cabeza y escuchar un final determinado. Cuando recobré el valor para salir al exterior y escuchar el veredicto encontré a mis compañeros dispuestos a continuar y molestos por la actitud de Fabrizio. Mientras escuchaba su versión me derrumbe. Estaba preparado para continuar como estaba preparado para regresar, pero la confusión, el movimiento oscilante sin dirección me producía una alteración de las emociones difícil de controlar. Hice un esfuerzo por esconder lo que estaba sintiendo y esperé el regreso de Fabrizio sin despegar los ojos de las suelas de mis botas. Esperamos a que llegara al campo base con la cohorte de porteadores y esperamos a que nos dijese algo que ya sabíamos. Todos teníamos claro la dificultad de este rescate pero buscábamos a alguien que, con un mar cada vez mas embravecido, arrojase un palo al agua para asirnos en medio del naufragio. Fabrizio en aquel momento no pudo lanzar ningún salvavidas, bastante tenía con nadar hacia la orilla.
-Disculpad la falta de acentos en algunas palabras, estos ordenadores son muy fieles al urdu-
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se le hace a uno un nudo en la garganta
Comentario por Diego — Agosto 21, 2009 #
Hola Simón, todos los días entro a ver si has puesto un nuevo relato sobre el rescate y me engancho a el sabiendo que lo que nos dices es lo que paso y que a mi, personalmente, me dejar sin ninguna duda de que vosotros hicisteis todo lo que estuvo en vuestra mano.
Un saludo
Comentario por Carlos — Agosto 21, 2009 #
Gracias, querido Simón, por revelar esos aspectos de vuestra operación de rescate.
Yo recuerdo que en los años 70 un alpinista britanico se cayó y se partió los dos tobillos a unos 6.800 mts, en el “Ogro”, pero allí estaban sus cuatro compañeros que con habilidad y paciencia consiguieron descenderlo con vida.
Era una expedición “pesada”, las que ahora son denostadas, las que ya no cuentan para las revistas y los jurados de los premios.
Pero tenían además cuerdas fijas instaladas, campamentos de altura, depósitos de víveres, un médico…
Pienso que el estilo “alpino”, “ligero”, que Messner instauró, con letales efctos sobre sus compañeros de cordada, pues no sirve en el Himalaya, porque en caso de lesión, el herido está condenado irremisiblemente como tú Simón nos aclaras con tu relato.
¿Porque no, después de la muerte de Oscar, a quien por cierto, yo conocía de una vía en la cara este del Ossau, las cordadas ligeras, de estilo “alpino”, no unen fuerzas y recursos para afrontar las dimensiones del Himalaya?
¿Al Himalaya en estilo “alpino”? ¡No, no y no!
Comentario por Jesús Vallés Gracia — Agosto 21, 2009 #
Cuando vimos que Simón y los demás muchachos partían, supimos que si algo se podía hacer, eran con ellos. Y con ellos, somos todos los que hemos querido intentar sacar a uno de los nuestros, empujando con el corazón, con el alma, y los que hemos sufrido con la retirada. Gracias.
Comentario por RA — Agosto 21, 2009 #
Al leer tus relatos sobre el rescate de Óscar se me ponen los pelos de punta y los ojos se me empañan, a la vez que una tremenda pena se apodera de mi. Tengo a mi alrededor familia y amigos que aman la montaña y que periodicamente hacen alguna escapada, por lo que estoy acostumbrada a escuchar historias de rescates, unos acaban bien y otros….en fin, en esta ocasión, y no sé por qué me ha afectado mucho todo lo relativo al accidente e intentento de rescate de Óscar. Desde aqui quiero mandar un abrazo y todo mi apoyo a todos los que estuvisteis alli intentando lo humanamente posible, y haceros llegar el gran respeto y admiracion hacia todos vosotros que he sentido al leer tus relatos.
Comentario por Sara — Agosto 21, 2009 #
Hola Simón, no nos conocemos, aunque hemos cruzado saludos un par de veces. En el parking de Peña Telera cuando bajabas de escalar Triple bum con tu hermano y el pasado junio en la casa de la montaña de Chamonix, justo antes de que partierais hacia el refugio de la Charpoua. Hasta este momento tú y tus compañeros en esta intento de rescate, teniais mi admiración como alpinistas, pero desde el mismo momento en que supe que iniciavais esta gesta os ganasteis mi respeto y mi gratitud. Vaya ejemplo de compañerismo y de generosidad. Os deseo muchos animos y que tengais un buen regreso.
Gracias y un saludo para todos.
Comentario por Oscar — Agosto 21, 2009 #
Gracias por tu relato,por esta informacion de primera mano,pero sobre todo,por el esfuerzo que todos hicisteis.
Por esa humanidad que habeis demostrado,esa capacidad de trabajo en equipo.
No os habeis podido traer a Oscar,pero el se ha quedado donde mas le gustaba,en la montaña,y en nuestra memoria.
Entiendo que los compañeros estubiesen molestos con Fabrizio,pero quizas el era el indicado para poner cordura y realidad a este rescate.Quizas con esa retirada a tiempo se ha evitado que uno de vosotros tambien se quedase alli.
Solo cabe agradecer a Fabrizio su esfuerzo e interes.
Esperemos veros pronto en casa¡¡¡
Mucho animo para Alvaro¡¡¡
Comentario por Jorge — Agosto 21, 2009 #
Muchísimas gracias por explicarnos lo que ocurrió, aunque no soy ni montañera, ni alpinista, ni siquiera senderista, adoro la montaña y sentí con muchísima tristeza la agonía de este rescate.
Sinceramente no podía comprender que había pasado para no traer a Oscar de vuelta a casa, con su relato poco a poco lo voy entendiendo mejor, por eso se lo agradezco enormemente.
Gracias por todo su esfuerzo.
Comentario por Charo — Agosto 21, 2009 #
mi mas sincero respeto y animo a todos los que habeis estado implicados en ese complicadisimo rescate.
Comentario por mario — Agosto 21, 2009 #
Querido Simón…y toda la Comunidad alpina…
Momentos haciagos sin duda. Todos los escaladores, alpinistas y montañeros debemos agradeceros el esfuerzo…la lucha…pero también debemos reflexionar. Sobre lo adecuado o no de las expediciones en estilo ‘alpino’ como decía mi tocayo…pero también debemos reflexionar acerca del pasado. Recordar lo denostado que ha sido algún compañero por sus crónicas de rescates o por sus rescates mismos…¡Cuántas veces no habremos escuchado al amor de la lumbre de los refugios demonizar a César Pérez de Tudela por algo tan similar a lo que hoy vivimos!…salvando los años…las distancias sociales y los vericuetos políticos.
Pero al final el tiempo vuelve críticas todas las perspectivas y debemos aprender de ello. Bien por Óscar…que nos ve ya desde la cima. Bien por Álvaro, que tuvo que tomar la decisión más dura de su vida. Bien por todos los rescatadores que, sabiendo el imposible, quisieron desafiar a la diosa y traer de su jardín a Óscar. Bien por Sebas…por su visión rápida. Levantaré un chorten por tí camarada…porque lo verás desde la cima y sabrás que no te dejamos atrás.
Comentario por Jesús Jiménez Guijarro — Agosto 21, 2009 #
Hola, Simón:
Muchísimas gracias por el relato… (La verdad es que no consigo dejar de emocionarme cada vez que leo algo nuevo relacionado con esta aventura).
Muchas gracias también por vuestra generosidad, la tuya y la de todo el grupo de rescate… Gracias igualmente por haber intentado la gesta, aunque esta no haya acabado de la forma en la que a todos nos hubiera gustado.
Yo también os deseo un buen regreso.
Un fuerte abrazo a todos desde un lugar no muy lejano al Picu Urriellu
Comentario por Emma — Agosto 21, 2009 #
Comienzo enviando mi solidaridad a la familia carnal y a la montañera de Óscar Pérez. Soy un desconocedor de la montaña, y estos días me he acercado tenuemente a ella con motivo de lo sucedido en el Latok. Tras leer esta página y los medios habituales, me animo a plantear una cuestión aún sin saber si este foro es el lugar adecuado. ¿No era viable que, tras el descenso de Navallon, un par de las personas reclutadas hubiesen ascendido directamente al herido, sin agotarse poniendo cuerda, simplemente para aumentar los días de esperanza y dar tiempo para organizar un rescate con más garantías?
Un saludo. Alfonso
Comentario por Alfonso — Agosto 21, 2009 #
Simón Elias, pienso no debes haber ido, pues por lo que he leido te has pasado el tiempo en dormir, sin aportar muccho. No eres un héroe por mi!
Eiulf Lian, Island
Comentario por Eiulf Lian — Agosto 22, 2009 #
Eiulf Lian, qué comentario tan interesante,… tú sí que nos aportas poco a los demás.
Comentario por Emilio — Agosto 22, 2009 #
Muchas gracias por tu aportacion tanto sobre la montaña como ahora con tus explicaciones que ayudan a comprender algunos puntos que no tenia muy claros por otra parte creo que quizas la dura decision que tomo Fabricio pudo evitar que se hiciera mas grande la tragedia
Desde la atalaya en que se encuentra Oscar descanse en paz
Comentario por Luis — Agosto 22, 2009 #
Bueno,ante todo mandar desde barcelona todo mi apoyo a la familia y amigos de oscar,.Cuando oi la noticia me quede helado,yo hice el servicio militar en huesca,zapador de alta montaña,la verdad es que me quede enamorado totalmente de ella,pasemos dias durisimos en la nieve,y bueno creo que por todo eso aun me conmovio mas la noticia,lei y vi todas las fotos desde el 1 dia que publicasteis y muchas lagrimas cayeron conforme fui descubriendo como se sucedian los acontecimientos.Como opinion personal,en este rescate solo fallo que oscar no era americano para que fabrizio por raices y por colocarse una medalla ante su pais lo hubiese dado todo por salvar a oscar,considero que se perdio mucho tiempo en esos dos dias primeros y que del mismo modo que alvaro descendio con los utensilios justos,se podia haber intentado llegar oscar mucho antes.el ejercito creo que hizo las mismas,ayudar lo justo o menos.Mi fustracion y mi pena es inmensa,y no dejo de pensar que si alli hubiese estado un hermano de fabrizio y no oscar,seguro hoy estaria vivo,me duele la impotencia con la que estos sres. maestros de la montaña pierden a veces la vida por falta de ayuda.
Espero que todos os recupereis lo antes posible de esto,y mucha fuerza a todo huesca!!!
Comentario por luke — Agosto 22, 2009 #
Se tarda en comprender lo que es una montaña así, más cuando uno no se dedica a ese tipo de actividades de escalada. Por eso reconozco que pensé que volverían de nuevo a ella a rescatarlo. Aún cuando leí que se había desistido por imposible, yo pensé que volverían con un gran helicóptero que los dejaría muy cerca.
Pero la escalada y el montañismo es algo mucho más serio y comprometido. La montaña y esos climas son muy duros.
El esfuero que se fue sumando en cada uno de ellos y que hizo posible que se planteara la esperanza de salvar a Oscar Pérez es muy digno.
Gracias por el relato, donde se comprende el duro esfuerzo que es realizar cada acción a esas alturas.
Ya comprendo que no pudo ser y que ese deporte cuenta con grandes personajes que llevan la mejor de las ilusiones y que nos hacen a todos acercarnos a la salvaje naturaleza, para intentar dominarla.
Comentario por cris — Agosto 23, 2009 #
Yo me he preguntado desde el principio lo mismo que Alfonso.
Aunque sé que es fácil hablar a posteriori, si el tiempo, su premura, era un factor tan importante y no se iban a escatimar medios en ayudar a Óscar.
Por qué no se ha intentado, como prioridad, llegar hasta él y en caso de que estuviese vivo, darle socorro y prepararlo para lo más complicado, el descenso, a la vez que comunicar al campo base que equipasen la pared para dicho descenso.
Me gustaría que un día Fabrizio o Sebas contestasen a esa pregunta, así como si hubo un error de cálculo al minusvalorar la dificultad de esa ruta sur.
Un saludo y mi apoyo a la familia.
Comentario por Pablo — Agosto 23, 2009 #
Tampoco pretende ser un héroe, de eso estoy segurísima. No conozco a Simón, pero sí le conoce una persona muy cercana a mí. Cuando Simón decidió ir con el grupo de rescate no fue por ambición, ni por ser conocido como héroe. Sólo ha intentado aportar lo que ha podido (y es mucho) para salvar a un “hermano”. Quienes conocen el montañismo a ese nivel entienden perfectamente que Simón no estaba aclimatado como para estar en primera línea de rescate. De hecho, ninguno de los que fueron al rescate estaba al 100% de sus capacidades físicas pero han dado todo lo que han podido y más. Simón hubiese sido de gran ayuda en una segunda fase del rescate, para bajar al herido, si eso se hubiese podido producir.
Eiulf Lian, intento respetar tu opinión, pero no creo que estés a la altura humana de Simón… ¿tú habrías hecho algo así por otro ser humano? Tú no le consideras un héroe y él no lo piensa de sí mismo, pero muchos otros creemos que esa entrega incondicional para salvar a un hermano sí puede considerarse una heroicidad.
Gracias Simón.
Comentario por Alejandra — Agosto 23, 2009 #
hacía días que seguía la noticia. no me lo podia creer. tuve que seguir leyendo e informandome para comprender que pasaba: porqué no lo podian bajar?…, solo hay que documentarse y tener un poco de empatia y sentido de la responsabilidad áún hay gente que no lo comprende. que atrevida és la ignoráncia.
quiero compartir estos momentos, ahora que me encuentro con valor para expresarme sobre este hecho, y agradecer el enorme esfuerzo de toda la gente que ha intentado evitar el final de esta aventura.
el miercoles pasado fui padre. abracé a mi hijo y le besé la frente. me liberé.
Comentario por jordi — Agosto 23, 2009 #
Estimado Simón, todos hicisteis lo posible para traer a Oscar de vuelta a casa, no ha sido posible, él descansa ahora en el lugar que más amaba y por el que se desvivía, la Montaña, desde mi conocimiento montañero y mi fanatismo alpinista y cariño hacia mis compañeros os agradezco el gran esfuerzo que habeis hecho, Dani, Corominas, Jonathan, Fabrizio, tú y todos los que dejaron sus quehaceres por salvar a alguien más que a un joven montañero, a un amigo. Descanse en paz, animo para su familia y amigos, que seguro Oscar es el más agradecido hayá donde se encuentre. Muchas Gracias Simón por contar lo ocurrido.
A Eiulf Lian (que escribió aquí) decirle que no sabe valorar nada en la vida si no es capaz de darse cuenta por que tú y otros estuvisteis allí, a 4000 ó a 6000, todos habeis sido muy importantes y piezas fundamentales.
Muchas Gracias de nuevo a todos por intentar recuperar a nuestro amigo.
Comentario por Marta — Agosto 23, 2009 #
Alfonso, después de leer tu comentario, veo que no soy el único que ha pensado esa posible solución: subir lo más rápidamente a ver como estaba Óscar Pérez Javierre; si estaba suficientemente bien, comunicarlo e intentar preparar la evacuación posterior, tal vez subiéndolo hacia arriba de la arista y con un helicóptero, en vertical, poderlo izar junto a un compañero (¿Es posible hacerlo a esa altura?)… Y si por el contrario ya había fallecido, la posibilidad más probable, decidir si era mejor dejarlo descansar en paz donde está.
Te deseo de todo corazón que descanses en paz Óscar. Sólo decirte que mis 2 hijos, primos tuyos, me gustaría que fueran como tu.
Juan Carlos.
Comentario por JC — Agosto 23, 2009 #
Hola Simón, la verdad que desde el primer momento en que conocí lo que le había pasado a Oscar, no había momento en que no me acordase de él, me lo imaginaba en esa repisa solo, con miedo, y con la esperanza de que en cualquier momento iba a ver la cara de alguien que le iba a rescatar.
Cuando conocí la noticia de que el rescate se suspendía, no lo entendía….y ahora gracias a estos relatos sobre lo que realmente pasó, puedo entender un poco más la decisión, y puedo entender tu situación de impotencia, al no poder hacer más, realmente para mi si que sois héroes, y estoy segura que hicisteis lo posible por intentar llegar a Oscar, y estoy segura de que el también lo supo.
Gracias a personas como tu, cada día estoy mas orgullosa de ser riojana.
un besazo muy grande
Comentario por marta — Agosto 23, 2009 #
Hola Simón,
Gracias por tus noticias tan humanas y sinceras.
Yo creo que Oscar fue al Himalaya movido por el deseo de coronar su montaña favorita. El sabia de los peligros de la ruta que iba a intentar escalar, pero confiaba en sus propias capacidades y en las de su compañero y amigo de cordada. Los dos iban a estar prácticamente solos en la montaña y todas las dificultades las tendrían que resolver ellos. Por eso el esfuerzo desinteresado que habéis realizado por intentar rescatarle, merece el reconocimiento de todos.
A Oscar la mala fortuna le arrebato la vida cumpliendo su sueño. Pero, tambien la mala fortuna se nos cruza a veces en el día a día y no por eso dejamos de hacer una vida normal. ¿Tiene sentido entonces dejar de cumplir nuestros sueños?
Comentario por Javier — Agosto 23, 2009 #
Gracias a ti Simon y al resto del equipo de rescate por el esfuerzo y riesgo que habeis asumido en intentar rescatar a uno de los nuestros, un joven y valiente montañero que no dudo en llegar al limite por conseguir sus sueños. Lo que habeis hecho no tiene precio ni lo tendra…
Gracias de nuevo y un abrazo para Alvaro y toda la familia de Oscar.
Comentario por Manu — Agosto 24, 2009 #