¿La cascada más bella del Pirineo sur?

Habíamos pasado dos días encerrados en la furgoneta en un collado de una pista forestal en algún punto entre Teruel, Tarragona y Castellón. Afuera persistían temperaturas de 10 grados bajo cero y dentro una espesa nube de humo apenas nos dejaba vernos los pies. J. viene de la guerra. No, no es una frase hecha, no es que tenga un lío muy grande en casa o en el trabajo y lo magnifique diciendo “vengo de la guerra”. Viene de uno de esos lugares donde te disparan y tú disparas de vuelta a la inmensidad de un enemigo invisible con el cuerpo contraído por el pánico. Un sitio donde morir es tan fácil como tirarse un pedo.

Hacía un par de años que no salíamos juntos. La relación de un guía con sus clientes se convierte con el tiempo en un matrimonio lleno de guiños de ternura. Yo hago la cena, tú lías los cigarros, yo escalo de primero, tú traes tortilla de patata. Mientras escuchamos la versión radiofónica de La Vida de Brian: “ -…pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos ¿qué han hecho los romanos por nosotros? –Nos han dado la paz. –¡La paz! ¡que te folle un pez!”, pienso en que tampoco nos diferenciamos tanto, los dos estamos en primera línea de combate y puede que también los dos hace tiempo que hemos olvidado las razones por las que estamos aquí.

 

La escalada invernal en los Pirineos tiene mucho de oportunismo. Hay que estar en el lugar adecuado en el momento preciso y eso condiciona todos los demás aspectos de tu vida. No puede un pirineísta ir al podólogo, hacer el examen de conducir o participar en una orgía durante una ola de frío. Hay que estar preparado para salir de inmediato. Después de nuestro fracaso en tierras de Teruel (¿alguien pensó que era una buena idea pasar una ola de frío en Teruel?),  decidimos cambiar de objetivo. El Salto del Carpin es una cascada de 120 metros, directa y vertical como la caída de una gota de agua sobre una baldosa, en la vertiente norte del valle de Bujaruelo. La aproximación es tan corta que la hacemos con una mochila y una bolsa de Ikea. La escalada es exigente, quizá lo más técnico que haya escalado nunca con un cliente pero J. sabe del rigor del esfuerzo, del pensamiento positivo para sobrellevar las dificultades y sabe cuando dar una palmada en la espalda. Con J. hemos escalado la cara norte de Les Courtes, el espolón del Gallinero, la cara oeste del Taillon en medio de una borrasca o pasado una larga noche de refugio, a 10 bajo cero, sin gas para comer o derretir nieve. J. sabe sufrir con humor y es un buen compañero por el que un guía puede estirar los márgenes de seguridad.

El churro del tercer largo todavía no toca el suelo. Son sólo 5 o 6 metros hasta la unión con la cascada principal, dos pioletazos con los pies en el aires y cuatro empujones precisos encomendándote a San Nicolás para que la estructura no parta. Demasiado arriesgado, cuando tienes que elegir entre San Nicolás y un buen pitón en la roca, la elección es clara. Encuentro un camino que va apareciendo mientras escalo, es una línea que casi no se ve con los ojos pero que se presiente por el corazón –la pasión de la escalada- y la experiencia. Es el  vuelo de un boomerang para evitar el desplome y alcanzar de nuevo el hielo vertical, sujeto a la pared. La escalada es magnífica, de una belleza estremecedora. Los músculos se tensan, los ojos se abren como puertas de garaje, los sentidos se amplifican mientras escalamos esta lágrima de placer.

De regreso estamos tan satisfechos que casi no cabemos en la furgoneta ¿hay algo mejor que escalar una ruta así? Bueno, dos o tres cosas pero políticamente incorrectas o ilegales. Merendamos tortilla casera y pimientos de Lodosa con una cerveza. J. vuelve en unos días a la guerra, ese esfuerzo inútil que todos esperamos acabe pronto. Ahora le quedan unos días para disfrutar de casa y amigos. Hoy ha disfrutado, lo he visto en su sonrisa. Hacía frío, el hielo era vertical, pero no disparaban.  ¡Dios, la vida es bella!

http://youtu.be/Pt2xySy39GI

Fotos en Facebook Simón Elías Barasoain.

http://www.facebook.com/home.php#!/media/set/?set=a.385167404843809.111681.100000516576857&type=1

 

FICHA TÉCNICA.

Vía El Salto del Carpin 150 mts (5, M5). Valle de Bujaruelo.

Material necesario: 8 tornillos, un juego de friends y microfriends hasta BD nº2 y dos universales. Reuniones en roca con chapas. Rapelable.

Realizada el 10 de febrero de 2012 por José Álvarez y Simón Elías.

2 Comentarios »

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  1. Si que lo es…escalando una lágrima helada.

    Comentario por aprendiz — febrero 14, 2012 #

  2. Que bueno Simon…..me encanta chaval,no pares.Un abrazo

    Comentario por Lorenzo Borrero Màrquez — febrero 14, 2012 #

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