Rwenzori, montañas de África.

Está cayendo el sol en la aldea de Ibanda, a los pies del macizo montañoso del Rwenzori en Uganda, no demasiado lejos de la frontera con el Congo. Estamos en las chozas de la familia Katabana sentados en un semicírculo junto a la tumba del patriarca cuyo cemento contrasta con las construcciones de barro encofrando los muros con varas de bambú. El ritmo de los tambores es frenético y los bailarines mueven el cuerpo como si tuviesen articulaciones de silicona. Los hombres agitan la cadera arriba y abajo, adelante y atrás, mientras ellas mueven los hombros y los pechos que casi saltan fuera de las camisetas. Este baile es un regalo de agradecimiento de nuestros guías Justus y Jubu con quienes hemos pasado seis días en estas montañas del África negra.

 

Hemos llegado hasta aquí siguiendo los pasos de Luigi Amadeo de Savoya, Duque de los Abruzzos, uno de los más grandes alpinistas y exploradores de todos los tiempos quien en 1906 escaló y cartografió todas las puntas importantes de estas montañas que superan los cinco mil metros. Somos un grupo variopinto: J. es un diplomático americano que lleva años destinado en los lugares más calientes del globo y que se alimenta básicamente de Coca Cola Zero, S. lleva más de 150 expediciones a sus espaldas y suele empezar sus conversaciones con un “cuando tú no habías nacido…”, J. es nuestro cámara y combate su falta de experiencia en la montaña con un humor ácido y preciso, L. es una mujer de gran fortaleza y fácil de emocionar: una mariposa, un atardecer o un golpe de viento son suficientes para sacarle una sonrisa y fundirla con el paisaje. Dirige la expedición el que escribe estas líneas, un poco asustado ante las grandes montañas cubiertas de selva y hielo.

En seis días de ascensión hemos hollado cuatro puntas por encima de los 4.800 metros: La punta Victtorio Emanuele de 4.890 metros, punto culminante del monte Speak, la punta Moebius de 4.918 metros en el monte Stanley a través de la arista sureste: una pequeña escalada técnica a medio camino entre el Congo y Uganda. El punto culminante del macizo y del monte Stanley, la punta Margarita de          5. 109 metros. Y para terminar, la punta Edward de 4.843 metros en el monte Baker. Esta última ascensión la hago solo con Justus donde forjamos los lazos de respeto y amistad que nos han llevado al frenético movimiento de caderas y ensordecedor ruido de tambores entre las chozas de su familia. Escalamos la última montaña en apenas una hora y media desde el collado donde nos separamos del grupo. Esta cumbre no estaba prevista y Justus solo tiene sus botas de goma. Sabemos que será una ascensión dura y luego quedará el largo descenso de 8 horas hasta el pueblo de Ibanda. Me cuesta poco convencer a Justus, es curioso como un día puedes subir una montaña cobrando y al día siguiente hacer lo mismo pagando, son diferentes formas de una misma pasión en la que el dinero tiene poco que ver. Justus es un hombre pobre, lo dicen sus guantes agujereados y la cuerda que ata directamente a la cintura por no tener arnés. Estoy muy contento de darle un día más de trabajo y compartir mi dinero con él. Como no tiene crampones, tallo pequeñas repisas con mis botas que él agranda con el piolet y donde apoya con precaución sus botas de goma. Estamos muy cerca de la cumbre y la nieve está demasiado dura así que continúo solo en medio de la densa niebla que apenas me deja ver unos metros a mi alrededor. Descendemos corriendo, primero por la nieve, luego por el barro del sendero, saltando como antílopes entre rocas resbaladizas y esprintando a grandes zancadas en los planos donde chapoteamos bajo una fuerte lluvia. Justus quiere forzarme, quiere probar al larguirucho orgulloso que no le ha dejado hacer ni una maniobra de cuerda, mientras yo me esfuerzo al máximo para no dejar escapar su culo negro. Alcanzamos al resto del grupo mientras comen en el refugio de Guy Yeoman donde no pueden creer que hayamos ascendido el pico tan rápido.

Justus tiene 40 años y dos hijos, es guía del Rwenzori desde hace 20 años. Es un tipo serio, ancho como un armario y no demasiado alto. A la tarde, nuestro cámara nos junta para una entrevista. Las sillas tienen que estar demasiado cerca para entrar los dos en el plano, nuestras rodillas se tocan. Justus se sienta y poniéndole una mano en la pierna le explico las exigencias del guión y acabo diciéndole que no se preocupe, que no le voy a besar, todavía. Estalla en una carcajada, me coge una mano entre las suyas y mirándome con toda la profundidad de África en sus ojos me dice: Simón, nunca te voy a olvidar. Esta es mi mejor cumbre.

 

Ficha técnica:

14 de febrero de 2012, salida de Madrid.

17 de febrero. Comienzo de la aproximación desde Ibanda.

19 de febrero. Ascensión de la punta Victtorio Emanuele (4890 mts) del monte Speak junto a Jason Spellberg y los guías Justus y Whilliam.

20 de febrero. Ascensión de la punta Moebius (4918 mts) (200mts, III) del monte Stanley junto a Jason Spellberg y Laura García.

21 de febrero. Ascensión de la punta Margarita (5109 mts), punto culminante del macizo junto a Jason Spellberg, Laura García, Sebastián Álvaro, Javier Álvaro y los guías Patrick y Whilliam.

22 de febrero. Ascensión de la punta Edward (4843 mts) del monte Baker junto al guía Justus Katabana. Descenso al pueblo de Ibanda.

 

Imágenes próximamente en Facebook Simón Elías Barasoain.

 

Sin comentarios »

RSS feed para los comentarios de esta entrada.

Dejar un comentario

XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

*

  • © Ediciones Desnivel SL., Calle San Victorino,8 28025 Madrid - Tfno. 902 902 156 - E-mail: edicionesdesnivel@desnivel.es
    © Librería Desnivel, Pza. Matute 6 28012 Madrid - Tfno. 902 24 8848. Abrimos las 24h en www.libreriadesnivel.com.